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En un mundo dominado prácticamente por la tecnología, disfrutar de un día en contacto con la naturaleza, alejado del bullicio y del estrés de la ciudad y de las obligaciones diarias, es una magnífica solución para volver al trabajo con energías renovadas. Es lo que se conoce como el «efecto terapéutico de la naturaleza».

A principios del siglo pasado, solamente el 14% de la gente de todo el mundo vivía en ciudades. Hoy, más del 50% vive en núcleos urbanos de más de 300.000 habitantes. Un fenómeno que se ha producido sobre todo en los últimos 50 años. A mediados del siglo XX la población mundial que vivía en las ciudades era de 750 millones de personas, mientras que hoy es de 3.600 millones. Y se espera que para el año 2050, siete de cada diez personas de todo el planeta residan en áreas urbanas. De hecho, en España, el 80% ya lo hace.

diseño biofílico

En este contexto, una nueva corriente arquitectónica apuesta por la incorporación de elementos naturales en el interior de las oficinas y edificios residenciales. Es lo que se conoce como «diseño biofílico». Un término que describe la conexión emocional innata que tienen con la naturaleza los seres vivos, incluyendo los humanos.

El contacto con las plantas es fundamental para el desarrollo psicológico del ser humano, por lo que esta tendencia en el diseño de oficinas busca evocar aspectos propios de los entornos naturales con un doble objetivo: lograr que los edificios sean más responsables con el entorno que les rodea a través del ahorro energético y proporcionar un mayor grado de bienestar y felicidad a las personas que se encuentran en ellos. Si las personas se van del campo, habrá que llevar al naturaleza a las ciudades.

El diseño biofílico y su relación con la productividad

El bienestar en la oficina va más allá de cómo está colocada la silla o de contar con un equipo tecnológico de última generación. Diversos estudios han revelado que la presencia de elementos naturales en los espacios laborales influye de manera muy positiva en las personas, aumentando su nivel de bienestar en un 13% y la productividad en un 6%.

Esto quiere decir que aquellos trabajadores cuyos puestos se encuentran ubicados con vistas al campo son más eficientes que aquellos que miran a un edificio, a una obra o a una carretera. Ayudando también a reducir los riesgos de vista cansada y a evitar la monotonía que generan los espacios cerrados. Lo que se traduce en un beneficio económico para la empresa, ya que los trabajadores más contentos suponen un coste de un 41% menos para la empresa y la tasa de rotación de estas personas es e un 35% menos.

Pero además, la iluminación natural hace que nuestro cerebro libere endorfinas, mejorando nuestro humor. La cuestión es que, a día de hoy, casi la mitad de los empleados no tiene acceso a la luz natural mientras trabaja, el 58% no tiene vegetación natural y el 7% ni siquiera tiene una ventana cerca de su puesto de trabajo.

Lo que hace el diseño biofílico es incorporar en todo lo posible la iluminación natural, el aire fresco y la presencia del agua a los espacios de trabajo para crear conexiones visuales y físicas con la naturaleza. Lo cual puede hacerse tanto a través de un pequeño balcón con plantas como de jardines verticales con cubiertas vegetales. Son muchas las opciones que podemos implementar para aplicar este tipo de diseño en nuestras oficinas.

Otra forma de incorporar la naturaleza en los edificios de oficinas es mediante la creación de estímulos olfativos, auditivos y táctiles que recuerden al entorno natural. Por ejemplo, un relativo nivel de humedad, la temperatura y los flujos de aire favorecen la creación de entornos urbanos más propios de la naturaleza.

 


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