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Cada vez son más las empresas que buscan resultar atractivas de cara a atraer nuevos y mejores talentos. Y, para ello, se centran mucho en el diseño y en la experiencia que ofrecen sus instalaciones a sus trabajadores. Los profesionales actuales quieren que sus lugares de trabajo presenten n diseño innovador y amigable, que fomente la colaboración entre los diferentes miembros del equipo, que resulte inspirador y favorezca la creatividad, con salas para descansa y para concentrarse, y donde puedan disfrutar de las tecnologías más modernas.

La cuestión es que el Covid-19 ha traído consigo nuevos criterios que tendrán que aplicarse para mantener la higiene, la salubridad y las medidas de distanciamiento social requeridas para evitar los contagios. Todo apunta a que en los próximos meses van a ir apareciendo nuevas necesidades en función de lo que vaya necesitando el trabajador, incluso se van a introducir nuevos elementos como mamparas divisorias y otros elementos que se irán integrando en el diseño para crear entornos de trabajo agradables y acogedores. En definitiva, aquellas medidas y criterios que antes se consideraban como un plus y ahora van a cnvertirse en el mínimo y a estandarizarse.

Teniendo en cuenta la transformación que están experimentando los espacios de oficina, lo realmente interesante puede ser una nueva manera de gestionar los entornos de trabajo, buscando un equilibrio entre lo de antes y lo de ahora. En los años 60 la tendencia eran los cubículos, pero demostraron ser poco funcionales. En los último años se habían puesto de moda los espacios abiertos y colaborativos, pero es una fórmula que no responde bien a las necesidades actuales. 

Si necesitamos mantener la distancia entre personas, la solución podría ser algo intermedio entre ambos modelos, donde no desaparezcan por completo las zonas comunes pero sí la idea de una oficina abierta total. Algo que está más relacionado con los objetivos de productividad que con el coronavirus. Con lo cual, la idea sería combinar estos dos estilos de oficina en un mismo lugar: zonas comunes, salas de reuniones y para actividades creativas que se combinarían con otros espacios más privados y tranquilos donde se favorezca la concentración.

Eso sí, los expertos no creen que se vaya a volver a la tendencia de oficinas con despachos individuales, sino que se mantendrán las zonas comunes, aunque se incorporen algunos elementos, como las mamparas separadoras. Todavía son bastante sencillas, pero seguramente este tipo de mamparas de metacrilato improvisadas puedan crearse con más diseño, para incorporarlas de una forma más armónica en cada entorno de trabajo, sin que desentonen con la imagen corporativa y contribuyan a que nos olvidemos de la pandemia.

Otros elementos que posiblemente se empiecen a introducir en las oficinas pueden ser los puntos de desinfección, sobre todo en las zonas comunes y salas de reuniones, ya que son espacios con una gran confluencia de trabajadores que no siempre cuentan con el tamaño suficiente para acoger a muchos trabajadores, tomando en consideración la nueva situación. La legislación actual no es muy restrictiva en estos casos pero no cabe duda de que traerá consigo nuevos conceptos a la hora de planificar tanto los espacios comunes como los individuales. En cualquier caso, las soluciones de los próximos años no pueden estar pensadas únicamente para prevenir el coronavirus, ya que depende mucho del tipo de trabajo, y existen otras mejoras en cuanto a luz natural, salubridad de aire, etc. que son importantes más allá del Covid-19.


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